La verificación biométrica agrega una capa de identidad a la firma electrónica: además de firmar, la persona demuestra que es quien dice ser. Esta guía explica el proceso, la evidencia que deja y qué cuidar con los datos.
¿Cómo funciona?
- El firmante recibe un enlace seguro por correo, con un código de acceso.
- Toma una fotografía de su identificación oficial con la cámara de su celular.
- Se toma una fotografía del rostro y se compara con la imagen de la identificación.
- Firma el documento y el sistema registra el resultado de la verificación junto con la firma.
¿Qué evidencia queda?
- El resultado de la comparación entre el rostro y la identificación.
- Las fechas y horas del proceso y el método de firma utilizado.
- La huella digital del documento, para detectar cambios posteriores.
Esta evidencia refuerza la atribución de la firma al firmante, pero no sustituye la valoración del caso concreto ni la formalidad que exija una ley específica.
Datos personales: lo que debes cuidar
- Define para qué se usan y por cuánto tiempo se conservan.
- Limita el acceso a quien realmente lo necesite.
- Usa una plataforma que cifre la información y la almacene de forma segura.
¿Cuándo conviene?
- Cuando firma alguien a quien no conoces en persona.
- En contratos de mayor valor o donde la identidad del firmante pueda discutirse.
- En trámites a distancia donde no hay un testigo presente.
Para documentos internos o de bajo riesgo puede bastar el código de acceso por correo.
Preguntas frecuentes
¿El firmante necesita instalar una aplicación?
No. Todo ocurre desde el navegador de su celular.
¿Es obligatoria la verificación biométrica?
No. Es opcional y se elige por documento según el nivel de certeza que necesites.
¿Qué pasa si la verificación no coincide?
El proceso no avanza y puede intentarse de nuevo o resolverse por otro método acordado con el firmante.